Con motivo de la presentación de la nueva película del bueno de Chucky, he querido estrenarme en este blog recordando las primeras películas de esta saga nacida en plena vorágine del subgénero slasher, uno de mis favoritos.

El último sábado de Sitges 2017, si el puto Cielo quiere, veremos, como digo, El Culto de Chucky (menudo nombre), la nueva película de la franquicia diabólica. La película será la séptima de la saga y volveremos a ver al bobito de Andy (el chaval subnormal original) y a otros de los gilipollas traumatizados por Chucky en películas anteriores.

Para los que no sepáis de qué hablo, Chucky es un asesino (“el estrangulata de Lakeshire”) que sabe la hostia de vudú y se ve obligado a poner su alma en un muñeco “Good Guy”, que bien nos puede recordar a un “Baby Feber” de toda la puta vida . Por razones que le salieron de los huevos a Don Mancini, el cerebro detrás de esta mofa, Chucky tiene que volver a poner su alma en un humano, pero tiene que ser en la de Andy: el niño más lerdo de los U Ese A.

En las tres primeras (Muñeco Diabólico 1, 2 y 3) podemos ver a Chucky persiguiendo a Andy para evitar convertirse definitivamente en muñeco. En la cuarta (La Novia de Chucky) Chucky vuelve con su puta chorba, que también se hace muñeca. En la quinta (El Hijo de Chucky) Chucky tiene un hijo. En la sexta (La Maldición de Chucky) Chucky vuelve a las putas andadas como si nunca se hubiera ido.

¿Qué podemos esperar de El Culto de Chucky? Que me puto aspen si lo sé. De momento tiene una nota decente en IMDB y un reparto plagado de viejas glorias de la saga. Seguiremos informando desde este, vuestro blog favorito.