Easy, su puta madre, es una serie de 8 capítulos (de momento) casi independientes (el último es la continuación de otro y en el penúltimo hay algunas apariciones de personajes de capítulos pasados) de a media hora el episodio, sin que eso implique, muy a mi cagar, que la serie sea de descojonarse.

Para que os hagáis una puta idea y salvando las jodidas distancias, Easy es una especie de Black Mirror en modesto; no tanto por su calidad, sino por su “cotidianidad”. Las historias, en vez de ser desafíos a nuestra imaginación perpetrados por un quinceañero gallito, son relatos maduros sobre temas bastante triviales y, por eso, cercanos. En su cercanía y semijodidez, amigos, está la puta gracia.

Estas son las 8 historias, todas basadas en Chicago, mi descojono de pueblo:

  • El puto estudio. En una fiesta de cuarentones un cabronazo menciona un estudio que dice que los stay at home dads son más felices pero follan menos. El amo de casa a quien se lo cuenta se cabrea porque ve cierta verdad en ello y se pasa el resto del capítulo haciendo el gilipollas para recuperar la chispa en su matrimonio.
  • Cenicienta vegana. Una tía conoce a una tía vegana, comprometida con el medio ambiente y la modernez y hace el mongolo para parecer guay también.
  • Los hermanos Pinzones. Un cerdo con la mierda hasta el cuello decide montar una minifábrica de birra con su puto hermano. Su mujer se pica porque menudos cojones.
  • Controlada. Una pareja de jodidos estirados recibe la visita de un colegario común que se sigue comportando como una persona normal en vez de ser un puto tostón.
  • Arte y Descojono. El puto Daniel Crumb/Robert Clowes pasa por un momento jodido y tiene que venir una jodida millennial a enseñarle lo que es la vida a base de selfie-art.
  • Fruitopia. Legolas y la de los Stryper de Watchmen deciden hacer un trío con la novia del jepeto raro de Koothrappali. Todo sale a pedir de Milhouse.
  • Lectura de química. Una tía joven está hasta los huevos de su puto exnovio mientras otra, no tan joven, se agarra a un puto clavo ardiendo.
  • Sueños húmedos. Los hermanos Pinzones vuelven a la puta carga. Un periodista les acosa porque en Chicago, por lo visto, no hay nada mejor de lo que hablar y empiezan a darse cuenta de que, joder, mi puto hermano es la madre que lo parió.

¿Qué es lo que más me ha acojonado?

  • El tono: ligerito y sin querer pasarse de listo ni ser megatrascendental, que ya sabemos lo que pasa cuando los artistas quieren ser profundos.
  • El acierto de mezclar historias sin deformar ninguna, haciendo ver simplemente que todo el mundo tiene sus movidas.
  • El reparto, bastante guapo para la, con toda certeza, poca trascendencia que tendrá la serie.
  • La total ausencia de moralina que reina en la serie. Gracias, de verdad.

¿Qué no me ha acojonado tanto?

  • Como es de esperar, tanta cotidianidad hace que en ingún momento te estalle el puto cremáster. Hay que tener en mente que es una cosa modesta, sin mucha pretensión.
  • Los dos últimos capítulos; su puta madre, qué cosa más floja.

Yo, qué queréis que os diga, si fuera vosotros le metería.