De los Seises y las paradojas temporales

Fohoma | 16 mayo, 2017

Mis notas para esta entrada empiezan con la frase: “Volviendo al tema de los viajes en el tiempo….”. ¿Chiste de mierda o despiste casual? Gracias a mi fabulosa memoria, nunca lo puto sabremos.

No quiero alarmar a nadie, pero escribo esta entrada viendo El Padresito, del cabrón de Cantinflas. Si me sale rara ya sabéis a quién echar la culpa.

Total, que el otro día vi Triangle, una película de viajes en el tiempo que, como me había comentado la Yuca, toma prestados (vaya huevos) bastantes elementos de Los Cronocrímenes.

Los Cronocrímenes es, probablemente, mi película favorita de viajes en el tiempo (y me flipan las movidas con viajes en el tiempo) y mi película favorita de Gabilondo.

Como sabemos, hay dos formas de entender los viajes en el tiempo: una buena y otra mierda.

La buena implica saber que, a todos los efectos, solo hay una realidad y debe reflejar todos los viajes en el tiempo y sus consecuencias a la vez. No vale eso de matar a Hitler en la escuela de arte, porque si ya le han pencarreado y le ha dado por invadir movidas, eso es lo que hay; cuanto antes lo entendamos, mejor. Ejemplos de películas donde se plantean bien los viajes en el tiempo son:

  • Los Cronocrímenes, alias “Las aventuras de Darkman por las Vascongadas”.

  • Frequently Asked Questions about Time Travel.

  • El ñordo de Primer.

La mala es la típica hollywoodiense que propone que puedes cambiar el pasado para volver y encontrarte un futuro mejor, donde tu padre no ha estudiado Informática y el enemigo público número 1 es un pobre hombre que roba pan para que su puta familia no la diñe de inanición. Ejemplos de este despolle son:

  • La trilogía de Regreso al futuro.

  • La saga Terminator.

  • El peliculón de Timecop.

Vaya por delante que, para mí, como tío práctico que soy, no es determinante que se planteen las cosas bien o mal. El arte es para partirse el culo, no para aprender.

Por supuesto,  la película que nos ocupa, Triangle, lo plantea fatal. Para empezar, no hay momento definido en que se dé el viaje en el tiempo. ¿Qué pollas pasa ahí? Podría dar juego, pero solo parece servir para facilitar las cosas al guionoide, no contribuye a la historia de ninguna forma.

La parte de viajes en el tiempo acaba “cuadrando” a golpe de licencias artísticas en vez de talento y cojones y es una herramienta para contar una historia que no sabe muy bien si quiere ser lacrimógena o vuelacremásters y, al final, ni lo uno ni lo otro.

A lo que iba, lo de los seises. En un momento de la película la protagonista se ve en la descojonante situación de apuntarse a sí misma con la escopeta. La prota del pasado se acojona viva, claro, pero a mí me hizo pensar.

Por entonces no se sabe todavía si va a ser una peli de viajes en el tiempo “bien” o “mal”, pero si fuera de las de “bien” (o si, de alguna jodida forma, pasase eso de verdad), la tía debería saber que, al menos hasta que sea la que apunta con la escopeta y no la apuntada, debería estar tranquila, que no le va a pasar nada.

Es como una partida de los Seises en la que, por ejemplo, te ponen un 6 y tienes el 5, 4 y 3 de ese palo. Sabes que, al menos durante tres rondas, tienes el culo cubierto.

En el fondo, es un poco como la puta vida misma: las cartas están jodido echadas y podríamos tumbarnos a oler el descojono cuanto quisiéramos… pero bueno, no quiero hablaros de determinismo a estas alturas de la mierda; ya tendremos tiempo, supongo.

En la película no pasa así porque si no no pasaría nada y no es eso lo que quiere el espectata, claro. En la vida tampoco pasa porque quien no quiere que nos toquemos los huevos es la naturaleza. S.H.A.K.T.A.L.E., amigos.

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2 Comentarios

  1. Antton

    Yo discrepo en lo de llamarlos bien o mal.

    Es verdad que la forma “buena” es más estimulante intelectualmente y más coherente; pero hablamos de películas de entretenimiento, la “mala” da mucho más juego, ofrece más posibilidades como que la foto del reloj se borre en Regreso al Futuro 3.

    • Insisto en que para mí no es determinante que se planteen bien o mal (aunque me suele acojonar más el “hostia, cómo encaja todo ahora” que la aventurilla ligera).
      Las podría haber llamado “la acertada” y “la que solo entretiene”, pero el paternalismo lo hacía peor.

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