Inside Limbo

Fohoma | 10 mayo, 2017

No sé qué pollas vengo aquí a contaros yo de videojuegos si, en los últimos 20 años habré jugado medio en serio a 5 como mucho, pero bueno, como es posible que haya más gente en mi situación y me lo paso bien contando bobadas, ahí voy.

De crío, antes de conocer el Mat Kenn y a Satanás, era bastante chapete: me pasaba el Street Fighter con 5 duros con el puto Dhalsim si hacía falta, me sabía todos los huecos falsos del Sonic, tenía todos los personajes del Shinning Force II subidos de nivel… sabéis cómo va el rollo. De repente, mierda puta, aparecieron la Play Station y la Sega Saturn y me jodieron la vida. Lo que molaba era el poligonazo, fuera dibujos cojonudos. Si estaba en 3D, para basca y crítica estaba de cojones, incluso en las primeras fases en las que todo era atroz y unos sprites de toda la puta vida eran un jodido millón de veces más bonitos​; daba igual, todos a jugar al ñordo del Virtua Fighter.

Seguí metiéndole a alguno, en plan Resident Evil 1 y 2 o Final Fantasy VII, porque los fondos eran prerrenderizados y no daban tantas ganas de potar, pero los muñecos se movían raro, eran un coñazo de manejar y, en mi puta opinión, se había perdido el norte con las putas 3D y todo lo nuevo era una puta braga.

Sigo pensando bastante parecido, aunque ya los gráficos sean una gozada, me pongo 5 minutos a los mandos del GTA (o como se pollas llame) y me quedo dormido de la puta turrada que me parece. Gracias al puto Cielo, la tecnología avanza y ahora cualquier gilipollas es capaz de hacer un videojuego simplón, en 2D, como el puto Darkman manda. Con esta proliferación del videojuego indie (y el documentalazo que me hizo querer dejarlo todo y empezar una nueva vida como desarrollador de juegos de saltitos) volví a prestar más atención al mundo del chapetismo, que me llevo a interesarme por Limbo primero y por Inside más tarde.

Le metí a Limbo por primera vez cuando acababa de salir, no había leído nada sobre él,  me quede atascado en un puzzlecillo y pasé de su puto culo sin darle una oportunidad. Me quedé con su estética malrollera (viva el puto mal rollo siempre), pero el juego no me dijo mucho.

Cuando iba a salir Inside, de los mismos creatas, Playdead, me llamó la hostia la atención y le seguí la pista hasta que, claro mierda está, me olvidé por completo.

Hace unos meses salió en la movida esa de la Play Station Store un pack con los dos juegos por lo que me pareció muy poca pasta (¿10 plomos?, no me acuerdo) y me los pillé. Y aquí empieza la entrada, todo lo anterior no vale para nada.

Limbo

Empiezo por Limbo, que es por el que empecé también a jugar, por aquello de llevar un poco de orden. En ninguno de los dos juegos se sabe muy bien qué cojones pasa, simplemente apareces en un sitio y tienes que avanzar sin diñarla. En Limbo eres una especie de niño pequeño satánico que corre por bosques oscuros que dan un mal rollo de cagarse. Evitan a propósito dar explicaciones y queda de putos huevos, como Fantômas cuando se niegan a cantar cosas con sentido.

Para avanzar habrá que resolver una serie de puzzles que están de putísima madre. A mí, que tengo poca paciencia, al principio me tocaban los cojones, pero porque no enfocaba bien el asunto: me ponía a toquetear todo lo que pillaba y no hacía nada. No son puzzles inmediatos, hay que pensarlos un poquillo, pero menos de lo que parece. están hechos con pocos elementos, así que la combinatoria juega a nuestro favor. Paciencia, ingeniería inversa y a disfrutar sintiéndonos mazo listos cada vez que resolvamos uno.

Según HowLongToBeat pasarse el juego lleva unas 4 horas, a mí me llevo bastante más, por lo menos 6, pero tampoco soy el tío más hábil del mundo videojueguilmente hablando. Es oscuro y gratificante, pero la historia es un chorradón y a veces el muñeco se nota demasiado Flash; entretenido, pero sin volarte la tapa del cremáster.

Inside

 

Ahora sí, vamos a lo realmente la polla. Inside lleva un rollete parecido a Limbo: no hay diálogos, no se explica nada y te plantan en un sitio del que tienes que salir avanzando sin palmar. Cambia mucho la estética, rollo distopía soviética en 3D (pero 3D con gusto, de hacer algo bonito, no de intentar ser realista de mierda y a la hora de moverse es como si fuera en 2D), y aquí hay cierta historia que se va descubriendo poco a poco y de forma descojonante y, hostia mierda, bastante surrealista.

En Inside también encontraremos puzzlecillos, pero mi impresión es que son un poco más fácile, aunque lleve, quizá, más tiempo resolverlos (a menudo porque tienes que recorrer distancias largas para hacerlo).

Limbo está guapo, pero esto es otro puto rollo. Empecé a apuntarme detalles que me dejaron jodido mientras jugaba para comentarlos aquí, pero dejó de tener sentido cuando llevaba ya tres putas páginas llenas de notitas sin orden ni concierto, así que pasaré a enumerar algunos para que os acordéis de mí cuando os los topéis si decidís meterle:

  • Los putos zombies trompas.
  • El casco de controlarlos.
  • La sangre en la parte de las bombas.
  • Que se noten (las bombas) en la fase anterior sin saber lo que son y lo descubras luego.
  • Los cadáveres flotando sujetos a bloques de hormigón luminosos (una suerte de mezcla malrollera entre Matrix y El Padrino).
  • La importancia del concepto del “ciclo de histéresis“, que indica que no importa solo en qué estado estemos, sino también de qué puto estado venimos.
  • Las putas sirenas jevas del canguelo, su puta madre qué miedo.

En fin, una jodida maravilla, desde las primeras fases donde lo que prima es el sigilo, hasta el final apoteósico y surrealista del albondigamiento total.

Igual que Limbo, dura unas 4 horas según How Long To Beat (a mí me llevo algo más, otra vez) pero el viaje es muy distinto porque el guion, me cago en los cojones, es de Oscar. Como todo lo puto demás, vaya.

 

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1 Comentario

  1. Qué gran juego el Inside, de lo mejor que he jugado en los últimos años. Jugabilidad simple y pura, lleno de arte expresado en el lenguaje de los videojuegos y sujeto a mil interpretaciones.
    Cuesta hablar de él sin hacer spoilers porque es un juego a descubrir, así que me limitaré a decir que es una obra maestra y recomendar jugarlo.

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