El fin de semana pasado, pese a las malas críticas que había leído, me binge-watcheé Iron Fist como un verdadero cerdo. Supongo que, precisamente afectado por estas críticas empecé con la serie sin esperar demasiado. No hay como no tener ninguna expectativa en la vida, ¿verdad?

No he leído ningún tebeo de Iron Fist, pero solía aparecer en los de Daredevil y siempre me había caído como bien. En general me van más los superhéroes que dan hostias que los que disparan o cortan movidas, así que ¿por qué no?

El personaje que yo recordaba dista bastante del que dibujan aquí. En los tebeos era un tipo callado, solemne y sabio; aquí es un puto chavalito enrollado y desenfadado con un punto de cabezonería adolescente bastante coñazo. La misión del chaval, algo que parece divino, cósmico, se nos traslada aquí como un jodido capricho del puto neomillonetis del protagonista.

Porque, no lo he dicho, pero el bueno de Iron Fist es un huérfano forrado, en plan revolucionando la puta escena superheroística del momento.

El personaje se plantea en un momento bastante habitual en las series de Marvel en Netflix: ya sabe que da buenas hostias pero todavía no se ha convertido en símbolo. En este caso pronto advertimos que al rubiales le queda bastante por aprender; cosa que, personalmente, celebro porque soy más del nacimiento de un héroe que de sus putas aventuras de mierda.

La trama dista mucho de ser vertiginosa, pero entretiene de sobra: sólida sin ser maravillosa, interesante sin tenerte en puto vilo.

Las hostias… bueno, mejorables, supongo. En lo que a hostias respecta, soy un público bastante fácil: mientras haya cierta coreografía y los sonidos no sean una chanada espantosa, estoy dentro. Aquí hay coreografías de cojones (recordemos que el puto Iron Fist es un maestro del Kung-Fu), que convencen aunque no sean a toda hostia. El rácord es atroz (hasta el punto de que en una escena de hostias un personaje salta tres veces seguidas la misma mesa), pero contribuye bastante al espíritu de cine noventero de hostias que a todos nos flipa. ¿Será a propósito? Ni de jodida puta coña.

Hasta donde yo sé, no hace falta ver las de Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage para seguir la historia. Yo no he visto las dos últimas y me enteré sin problema, aunque supongo que me perdería ciertos guiños y mierdas de fricazos del “worst episode ever“.

Si se supone que Iron Fist es una bragaza en comparación con Jessica Jones y Luke Cage, les meteré sin duda a las dos, porque esta no está nada mal. Además, habrá que estar al día para la movida esa de los Defenders.